martes, 20 de septiembre de 2016

Controversia en Twitter. El SOLO ataca de nuevo.




Las decisiones de la RAE, en ocasiones, resultan ser más polémicas que las de nuestros amados políticos porque no olvidemos que, como ya dijo Antonio de Nebrija, "la lengua es compañera del imperio" y en el imperio de la lengua de cada cual hay preguntas que necesitan respuesta. 

De momento, con la captura, ya podéis saber que me he entregado a los brazos de Orange y de Apple. De ninguna de las dos cosas estoy orgullosa, pero la noche a veces hace extrañas compañías de cama...

Bueno, a lo que vamos. Ojalá aún fuera profesora de lengua porque hubiera llevado este ejemplo que os traigo hoy a clase y me hubiera servido para ilustrar el complicado binomio solo/sólo, esa pareja que es en la lingüística lo que Thelma y Louise al cine. En fin, el asunto llega por este tweet publicado por el diario El Español en el que se recoge la esencia de la noticia de un combatiente americano que se quedó a luchar él solo en una batalla en Afganistán. En este caso, el periódico en su red social lo titulaba así: "EEUU estudia dar la medalla de honor a un soldado que combatió solo en una batalla en Afganistán".  En resumen, se debatía sobre lo confuso del titular y lo erróneo o no que era que ya solo nunca llevase tilde. 

Antes de avanzar vamos a repasar brevemente lo que dice la RAE con respecto a solo/sólo. Lo conté en otro artículo, http://www.elmondaletras.com/2013/07/este-ese-aquelllevan-tilde-o-que-la-rae.html pero si no queréis leerlo ahora os dejo un resumen. Para quien ya sepa de qué hablo, podéis saltar el párrafo en negrita. 

Solo es un adjetivo en "Estoy solo en la vida, no tengo a nadie"

Solo es un adverbio en "Solo me quedan 20 euros para llegar a fin de mes"

Hace unos años el adjetivo solo nunca llevaba tilde diacrítica (en ese mismo artículo hablamos también de esta tilde) y el adverbio solo la llevaba en casos de ambigüedad, pero en la última revisión de la ortografía la RAE determinó que no era necesario poner esa tilde ni siquiera en esos casos. 

Aquí os pongo la fotografía de la Ortografía, que me gustan a mí las rimas. 



Y os preguntaréis ¿entonces? ¿cómo hacemos para distinguir en los casos de ambigüedad? La RAE recomienda evitarlos y utilizar sinónimos. 

Y volvemos a nuestro titular. En este caso el original es "but also fought on alone", por lo que claramente, y si se lee el contenido de la noticia, es evidente que se refiere a solo adjetivo. Cierto es que si solo tenemos el tweet podríamos haber entendido que sólamente combatió en una batalla en Afganistán (y que igual la batalla fue muy importante y por eso le darían la medalla), por lo que según aparece redactado nos podría llevar a confusión aunque no esté incumpliendo la norma, pero sí la recomendación. Es decir, podrían haber redactado de otro modo para evitar la ambigüedad: "a un soldado que combatió en solitario", por poner un ejemplo. 





Y con esto se resuelve el misterio del titular confuso en estos días de tweets y rosas. 
Más allá de todo esto... ¿qué pensáis de esta decisión de la RAE? Sobre todo yo me pregunto ¿por qué sigue generando tanta confusión? Ahí lo dejo, hermanos de la lengua. 

Para terminar os digo que solo veo tres posibles vías de actuación: la insurrección, la cautela de los sinónimos o el riesgo. No sé qué vía tomaréis. Yo, de momento, estoy pensándolo. 

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Cómo se dice: clickar, clickear, clicar o cliquear?




PISCOLABIS LINGÜÍSTICOS es una sección nueva que inauguro y en la que os voy a contar muy brevemente curiosidades, errores en el uso del idioma y cualquier asunto lingüístico que se pueda transmitir en unas cuantas líneas.

No sé si usaréis con mucha frecuencia la palabra piscolabis (un pequeño tentempié), la verdad es que yo apenas la utilizo. Iván y yo estábamos buscando piso hace unos años y visitamos uno que nos encantó. El casero nos lo enseñó y, al mostrarnos la terraza, nos dijo que los fines de semana salían su mujer y él a tomar un piscolabis. Nos hizo mucha gracia porque no hay muchos hablantes que usen esa palabra. Es curioso cómo el uso de algunas palabras a veces se queda tan restringido.

(Anoto en mi cuaderno para hablar de la etimología de piscolabis en otra entrada.)

Hoy el piscolabis lingüístico que os traigo se refiere a si a la acción de pulsar el botón del ratón del ordenador la llamamos clicar o cliquear ¿o tal vez clikear o clickar?

Para resolver la duda, nos vamos al Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE y allí encontramos:

"Para designar la acción consistente en pulsar alguno de los botones del ratón, se emplea normalmente la locución hacer clic. Su uso está más extendido y es más recomendable que el de las formaciones recientes clicar y cliquear".

Así que, ya sabéis que ni una ni otra: la RAE nos recomienda hacer clic mejor que formar un nuevo verbo sobre la onomatopeya clic. Os cuento que una onomatopeya es una palabra que se forma por imitación de lo que nombra, es decir, que imita el sonido que hace lo que estamos nombrando. Por ejemplo, es el caso de los nombres de los sonidos que hacen los animales: piar, croar... En una onomatopeya el significante de la palabra y el significado coinciden... Que me meto en un bucle...lo dejo para otra entrada... Al final, el cuaderno va a tener más anotaciones que el blog.

Espero que os haya gustado y recordad que soy una humilde transmisora de lo que leo y asimilo, que solo sé que no sé nada y que espero vuestras aportaciones para seguir aprendiendo.

martes, 6 de septiembre de 2016

Una guía fácil para usar DE QUE/QUE (dequeísmo vs. queísmo)



Seguro que alguna vez habéis sentido el miedo de usar un de que porque ahora parece que siempre que se usa "suena mal", así que sistemáticamente hemos dejado de usarlo. Esto es lo que en lingüística llamamos una ultracorrección, es decir, corregirse en exceso y dejar de usar algo incluso cuando su uso es aceptado por la norma.

Por eso, para que seáis valientes y digáis sin pudor un de que bien alto y claro, os voy a contar un sencillo truco para saber cuándo se puede usar y cuándo no. No voy a profundizar demasiado para que no sea un artículo muy lioso, aunque si queréis podemos entrar en ello en otra ocasión. En este caso os quiero dar un par de herramientas muy sencillas.


Empecemos por el principio:


Algunos verbos rigen, es decir, exigen una preposición y no se pueden usar sin ella: acordarse de, empeñarse en, enamorarse de, conformarse con. Algunos se pueden usar sin preposición, pero entonces puede haber un cambio de significado como en acordar algo/acordarse de algo o un cambio en la construcción sintáctica.


Vamos a poner atención en los que rigen la preposición de, que son los que generan la confusión.


Si yo digo me acuerdo de algo, cuando ese algo sea expresado con una oración completa me acuerdo de que viniste aquel día, ese de no puede desaparecer y entonces sería correcto usarlo e incorrecto no hacerlo. En este caso, hay muchos hablantes que omiten el de porque creen que es incorrecto.


A veces, oímos pienso de que o te digo de que, sin embargo, en este caso sería incorrecto utilizar de, ya que esos verbos no rigen preposición, no son pensar de o decir de, son pensar y decir, sin preposición. Así que diríamos: pienso que o te digo que.


Por lo tanto, cuando tengáis dudas, haced estas sencillas comprobaciones que os cuento ahora. Imaginad que quiero saber si es correcto decir:


Creo de que vendrá 


1. Compruebo si el verbo rige preposición. En este caso el verbo es creer (no creer de) sin preposición, luego no tiene que aparecer por ningún sitio el de, no me lo tengo que "inventar".

2. Sustituyo que vendrá por algo y no tiene sentido si pongo de: Creo de algo (lo correcto es creo algo).

Conclusión: es incorrecto y hay que decir: Creo que vendrá.


Si decimos Creo de que vendrá, estaríamos siendo dequeístas, ya que hemos usado un de cuando no era necesario.


Veamos este otro ejemplo:


Me enteré que venías hoy


1. Compruebo si el verbo rige preposición. En este caso es enterarse de (no enterarse), así que rige de.

2. Sustituyo que venías hoy por algo y no tiene sentido: Me enteré algo. Esto no es correcto, habría que decir Me enteré de algo.


Conclusión: es incorrecto y hay que decir Me enteré de que venías hoy y usar el de. En este caso hemos sido queístas porque hemos dejado de usar un de cuando era necesario. 


Espero que os haya servido de ayuda esto que os cuento. En cualquier caso, podríamos profundizar más y hablar de verbos pronominales y de verbos que, en ocasiones, rigen preposición y en otras, no  o que, incluso, el uso depende de distintas zonas geográficas. En esto podemos entrar otro día con más calma. Lo anoto en mi cuaderno.

En cualquier caso, si tenéis dudas sobre los usos de las preposiciones con los verbos, podéis buscar esos verbos en el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE, que está online. Os dejo aquí el enlace:

http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd


Gracias por leerme y os espero en la siguiente entrada del blog.

sábado, 20 de febrero de 2016

El País se pone nervioso y la lía en portada

El País se puso tan nervioso con el riesgo que vaticinaba la UE que publicó esta maravilla: "a cuyo borrador a tenido acceso EL PAÍS".


martes, 29 de julio de 2014

¿Así que quieres ser escritor?




Hay ocasiones en las que suceden varios acontecimientos al mismo tiempo y cierran una especie de círculo que termina en un pequeño placer, algo así como un orgasmo mental, un momento en el que tienes la sensación de que está ocurriendo eso que no sabías que era, pero que llegaría en algún momento.

 Tienes una pasión y cuando te reencuentras con ella, vuelves a enamorarte, como la primera vez que lo hiciste. A mí la mía me ha vuelto a tirar los trastos y no deja de llamarme. No sabe de redes sociales, pero sabe de cerebros y de redes neuronales... Se ha instalado y parece que se queda.

Mientras tanto, descubro gracias a una casualidad este poema de Charles Bukowski, un poema que nunca había leído hasta ahora y me sigo enamorando, y aumenta el placer, y se me pone la piel de gallina o de pollo, lo que sea, pero tiemblo. Me gusta cómo dice lo que dice. Mucho.

 So you want to be a writer?

If it doesn’t come bursting out of you
in spite of everything,
don’t do it.
Unless it comes unasked out of your
heart and your mind and your mouth
and your gut,
don’t do it.
If you have to sit for hours
staring at your computer screen
or hunched over your
typewriter
searching for words,
don’t do it.
If you’re doing it for money or
fame,
don’t do it.
If you’re doing it because you want
women in your bed,
don’t do it.
If you have to sit there and
rewrite it again and again,
don’t do it.
If it’s hard work just thinking about doing it,
don’t do it.
If you’re trying to write like somebody
else,
forget about it.
If you have to wait for it to roar out of
you,
then wait patiently.
If it never does roar out of you,
do something else.
If you first have to read it to your wife
or your girlfriend or your boyfriend
or your parents or to anybody at all,
you’re not ready.
Don’t be like so many writers,
don’t be like so many thousands of
people who call themselves writers,
don’t be dull and boring and
pretentious, don’t be consumed with self-
love.
The libraries of the world have
yawned themselves to
sleep
over your kind.
Don’t add to that.
Don’t do it.
Unless it comes out of
your soul like a rocket,
unless being still would
drive you to madness or
suicide or murder,
don’t do it.
Unless the sun inside you is
burning your gut,
don’t do it.

When it is truly time,
and if you have been chosen,
it will do it by
itself and it will keep on doing it
until you die or it dies in you.

There is no other way.

And there never was.


De repente, recuerdo cuando estudiaba Filología en la Autónoma. Creo que estábamos en segundo y no sé por qué,  Virginia y yo le preguntamos al profesor que nos daba textos del XIX alguna duda, algo, lo que fuera. No sé tampoco por qué, pero nos dijo que él había estado en casa de Bukowski, hacía muchos años con él y su mujer, y que la entrevista estaba publicada en la revista Triunfo, que la buscásemos en la Hemeroteca. La buscamos, la encontramos y se cerró un microcírculo.

Allí estaba ese profesor setentero tomando copas con Bukowski y su mujer. Había un montón de fotos, de los tres, a mí me pareció que estaban borrachos, lo que aumentó el interés de aquel hallazgo, claro. Y luego...nada. Devolvimos la revista y salimos de nuestro momento postadolescente enajenado. Después de esa especie de anagnórisis etílica, mi profesor nunca fue más mi profesor, sino  aquel tipo descamisado de las fotos de la entrevista.

Otras imágenes como esta se han ido uniendo con el hilo conductor de los momentos en los que tuve todos los orgasmos mentales de mi existencia.

A veces me olvido, a veces, incluso durante años, o durante días muy largos.

Por suerte, si me pierdo, la pasión siempre viene a buscarme.
 


 (Os dejo la traducción del poema por si queréis leerlo en castellano.  He encontrado la misma traducción en un montón de páginas. Al que la hizo...gracias...


Si no te sale ardiendo de dentro,
a pesar de todo,
no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,
no lo hagas.
Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,
no lo hagas.

Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.

Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa o a tu novia
o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.)

domingo, 6 de abril de 2014

Hace veinte años que murió Kurt Cobain...qué vértigo...






Hace veinte años que murió Kurt Cobain. Me acuerdo perfectamente de lo que estaba haciendo ese día, casi como el de las Torres Gemelas. Llevaba puesto un uniforme de colegio y me enteré en el recreo. Alguien lo dijo, así de pasada. Yo ya tenía un par de cintas grabadas, creo que el Bleach y el Nevermind, y oía a ese grupo con auténtica pasión adolescente, o espíritu adolescente, para no salirnos del guion.
La noticia me dejó muy quieta, como esas secuencias de peli en las que todo lo de alrededor se silencia y te quedas solo con tu cabeza. No sé exactamente qué supone que muera alguien que no conoces de nada, pero ocurre.  Supongo que a partir de ese momento a mi madre le gustó menos aún que oyera a Nirvana encerrada en mi habitación, no fuera a ser que... Son tópicos, muchos, pero  terminan funcionando y dando forma a esas existencias tan raras que habitamos en la adolescencia.  Quizá más tópico, pero no menos real, es el hecho de que yo ahora tengo seis años más que él cuando murió. Hoy miraba fotos suyas y me daba cuenta de que era mucho más joven que yo en este momento, lo que me ha hecho sentirme muy mayor. Malditos homenajes. 
Digresiones aparte, cuando el líder de Nirvana murió, empezó a surgir una guerra para determinar quién había empezado a escucharlos antes, ya que los que lo hicieron a partir de su muerte eran poco menos que farsantes. También existía la rivalidad entre los que eran de Nirvana o de Pearl Jam, como si oír a Nirvana a partir del suicidio de Kurt Cobain fuera algo demasiado comercial. Así que ya no sabías qué debías escuchar o hacer para ser más auténtico. La época del aparentaje es dura, por eso creo que, en el fondo, no volvería nunca a ella.  
Y entre Nirvana, Pearl Jam, Soundgarden y otros grupazos, te metías de lleno en los últimos noventa, te calzabas un jersey viejo, te sentabas en Malasaña (o donde correspondiese) y te sentías parte de algo, que no es poco. 

Es cierto que todo esto es pura nostalgia sesgada, pero es una nostalgia en la que me gustaría quedarme a vivir de vez en cuando…así que…por qué no echar un poco la vista atrás.
Han pasado veinte años de todo esto, lo que significa que ya ha empezado el momento en el que uno se mira al espejo y es consciente de que está empezando a hacerse viejo lentamente, como un suplicio de Tántalo moderno. 

Ahora mismo estoy a punto de tener a mi primera hija y me doy cuenta de todo lo que ocurre en veinte años de una vida, lo breves que parecen a veces y lo tremendamente pesados que son en otras ocasiones.
Sea como fuere, hace veinte años empezó una época en la que nos divertimos mucho, un tiempo que pensábamos que sería eterno y que por mucho que todo cambiase en el futuro, no cambiaría nada. Mi sensación es que teníamos todo el mundo para correr, que las oportunidades eran infinitas y, sobre todo, que podíamos hacer lo que nos diera la gana porque sería posible. 
En la actualidad nos encontramos con un país en crisis económica, social, creativa... Un país desnortado, descontrolado y con ganas de regresar al pasado, pero no al de Nirvana y Pearl Jam, sino a un pasado rancio y con un sabor muy amargo. Pero, sobre todo, tenemos un país triste. No sé si nuestra generación está pagando los felices años noventa o qué, lo que sí creo es que este país se hunde en una especie de pantano como en el que murió Artax
La autocomplacencia del pasado puede llegar a resultar un poco inocente, y para evitarlo pienso en qué pasaría si me encontrase conmigo hace veinte años o quince, si ella se avergonzaría de mí o a mí ella me resultaría una mema. Y…no sé…creo que nos caeríamos bien, nos tomaríamos una cerveza y no tendríamos mucho que echarnos en cara. Eso me reconcilia con el presente y me hace pensar en que siempre hay tiempo para ser feliz.