jueves, 25 de julio de 2013

Comunicándose en la tragedia


Horrible noche de tragedia tras lo ocurrido en Santiago. No sé si la palabra tristeza está ya a estas alturas demasiado manida.

Me he levantado de la cama y he venido al ordenador porque no podía dormir, no paraba de pensar y necesitaba escribir, no sabía muy bien de qué.

He tratado de distraerme con Twitter y he comprobado la repercusión tan reveladora que ha tenido el accidente en esta red social.

Definitivamente, vivimos en la era de la comunicación y esta se revela como un inconsciente espejo de lo que somos.  La palabra comunicación etimológicamente se refiere a ‘poner en común’, en definitiva, compartir algo. Eso es comunicar: poner en conocimiento del otro lo que pensamos, hacer que no quede solo para nosotros. Yo diría que comunicarse responde siempre a una necesidad. No creo que comuniquemos por comunicar, no somos filántropos en esto. 

Ante una tragedia de esta magnitud, la comunicación se convierte en una herramienta para no quedarse solo ante el sinsentido de lo que ocurre. Es una forma de compartir unos sentimientos que se desbordan por lo que no se comprende. Actualmente, puedes encontrar de madrugada alguien con quien comunicarte, aunque sea a un completo desconocido. Y funciona, te sientes acompañada. Es reconfortante, a la vez que provoca cierto estupor.

Hay personas que esta noche manifestaban su dolor, otras, más prácticas, facilitaban teléfonos y direcciones donde donar sangre. Había quien se solidarizaba con familiares y víctimas y quien se quejaba de la nefasta cobertura que habían ofrecido las televisiones.

Y en medio de todo esto, un extraño fenómeno, una especie de rabia transformada en ira hacia el otro. Se han dado casos de personas que no se habían enterado de esta noticia y han twitteado 140 caracteres que nada tenían que ver con el accidente de tren. Por ejemplo, una conocida actriz salía de actuar en una función y expresaba su felicidad por lo bien que había ido todo. No han tardado en aparecer varias personas, reprochándole con mucha vehemencia lo horrible de manifestar su felicidad en un momento así. Esto mismo ha ocurrido con otras personas más o menos conocidas.

No nos gusta que los medios nos manipulen y que no haya libertad de expresión, pero no toleramos a personas que hablan de otras cosas en este momento. No sé, quizá es algo humano tenerlo todo bajo control, determinar que en la tristeza se habla de lo triste y nada más, que un tema de gravedad lo anula todo.

Probablemente, si esta actriz hubiera sabido algo acerca de ese accidente, no habría hablado de su función, lo que no deja de ser otra tiranía comunicativa que nos imponemos. Y, además, ella ha retirado el tweet y ha pedido disculpas por ello. Si nadie ha establecido reglas (aunque algunas ya se leen en foros y otras publicaciones) en, por ejemplo, Twitter, ¿por qué nos negamos a ser libres ni siquiera aquí? ¿es tan tirano el ser humano? ¿no se pueden expresar distintas emociones? ¿es la moral o la costumbre?

Espero no juzgarme y sentirme frívola al escribir esto ahora mismo, pero es que no dejan de sorprenderme las reacciones de las personas, y mucho más en medio de una tragedia, con todos los sensores del miedo activados.

Qué horrible lo que ha ocurrido esta noche. Qué difícil escribir algo que nombre este absurdo. 

Cuántas palabras para un mismo desconcierto, como dijo Cortázar. 



martes, 16 de julio de 2013

Pequeña Miss Sunshine y Proust





Si no habéis visto Pequeña Miss Sunshine, os recomiendo que lo hagáis. Está dirigida por un matrimonio (Jonathan Dayton y Valerie Faris) y el guion (que se llevó un Oscar) es de Michael Arndt.

La película me parece una propuesta redonda y los actores están tremendamente bien dirigidos. Es una historia de personajes muy bien construidos sin un ápice de sensiblería, pero con mucha sensibilidad e inteligencia.

Por lo que traigo Pequeña Miss Sunshine a esta sección, es porque hay una secuencia en la que se habla de Proust y de En busca del tiempo perdido. Para no desvelar nada, os transcribo esa parte del guion sin contar quién es quién. Así, los que no la hayáis visto, no sufriréis un spoiler y los que sí, os acordaréis perfectamente de quiénes son nuestros protagonistas.

Por cierto, hablando de spoiler…en inglés, este término viene del verbo to spoil que significa ‘estropear’, ‘echar a perder’ o ‘arruinar’ y tengo la sensación de que este anglicismo ha entrado con fuerza en el castellano, sobre todo a raíz del auge de las series. Ahora me estaba preguntando cómo lo decíamos antes y creo que solíamos usar algo así como “no me destripes la peli”, pero no había un sustantivo que recogiera esta idea y en ese vacío léxico, llegó spoiler y se quedó aquí. Creo que va a ser difícil que se marche...

Os dejo con la secuencia a ver qué os parece... quería haberla escrito con el formato de guion, pero esta plantilla del blog no me deja cambiar los tipos de letra... así que... esto es lo mejor que he conseguido:


                                          DWAYNE
         A veces me gustaría dormir hasta que tenga dieciocho. 
         Y evitar toda esta basura, el instituto y todo eso.


                                            FRANK
                             ¿Conoces a Marcel Proust?


                                           DWAYNE
                                ¿Es lo que tú enseñas?


                                            FRANK
            Sí, es un escritor francés.
            Un auténtico perdedor, nunca tuvo un trabajo real. 
            Un montón de aventuras amorosas, gay.
            Pasó veinte años escribiendo un libro que casi nadie ha leído, 
            pero, tal vez, es el mejor escritor desde Shakespeare. 
            Cuando llegó al final de su vida,  miró hacia atrás
            y se dio cuenta de que todos los años en los que sufrió, 
            fueron los mejores años de su vida
            porque le convirtieron en la persona que era.
            ¿Esos años en los que fue feliz? 
             ¡Qué va, qué desperdicio! No aprendió nada. 
             Así que si duermes hasta los dieciocho, 
             piensa en todo el sufrimiento que vas a perderte, es decir…
             ¿el instituto? El instituto son tus primeros años
             de sufrimiento... no tendrás mejor sufrimiento que ese.


                                         DWAYNE
              ¿Sabes qué? ¡A la mierda los concursos de belleza! 
              La vida es un maldito concurso de belleza tras otro. 
              La universidad, el instituto, el trabajo… 
              A la mierda con todo eso, a la mierda la academia de vuelo. 
              Si quiero volar, encontraré la manera de hacerlo. 
              Haré lo que yo quiera y a la mierda todo lo demás.


                                           FRANK
                 Me alegra escucharte. 
                 No eres tan estúpido como yo creía.

miércoles, 10 de julio de 2013

Este, ese, aquel...¿llevan tilde o qué?




Buena pregunta y enrevesada respuesta o, al menos,  eso decían mis alumnos en clase cuando se lo explicaba. Vayamos por partes. Ya habíamos hablado de la discordia por haberle quitado la tilde a guion, y eso que a mí esa medida no me parece mal por coherencia lingüística. Últimamente, he leído en Twitter (como una especie de moda) voces que se alzan contra esta decisión como si de una herejía se tratase. Ayer pensé que tengo compañeros de profesión y amigos que podrían acceder a este blog y llevarse las manos a la cabeza con algunas de las afirmaciones que hago porque sepan más que yo o tengan una opinión distinta a la mía. Si algún hermano filólogo y/o aficionado al idioma no está de acuerdo, nada me gustaría más que iniciar el debate…adoro los debates lingüísticos y aprendo mucho con ellos.

Bueno, sigamos con el asunto que me eternizo. Ahora (bueno, ahora, en diciembre de 2010 con la nueva Ortografía de la RAE) llega otra discordia que tiene que ver con las tildes y no tildes: los determinantes y pronombres demostrativos, es decir, este, esta, estas, estos, ese, esa, esas, esos, aquel, aquella, aquellas y aquellos. Son determinantes si acompañan a un sustantivo (ese lugar) y pronombres si van solitos (ese es mi amigo).  

Tradicionalmente se evitaba la posible confusión gracias a la tilde diacrítica, aquella que distingue dos palabras que se escriben igual, pero tienen distinto significado. Esta tilde, que no es ortográfica, no respeta las normas generales de acentuación y se usa en pares de palabras átonas y tónicas, pero esto lo vemos mejor al final. Para entendernos: tilde diacrítica es aquella que distingue significados, pero que no atiende a las reglas de acentuación de nuestro idioma; por ejemplo, (pronombre, esto es para ) lleva esa tilde que ortográficamente no debería llevar (es un monosílabo y en castellano no la llevan) solo para distinguirse de mi (determinante, mi amiga). 

En 1959, la RAE recomendaba que solo se les pusiera la tilde a los pronombres en “casos de ambigüedad”, pero como no era fácil distinguir estos casos, los hablantes terminábamos por ponérsela siempre que fuera pronombre para no liarnos y por comodidad. Vamos a ver un caso de esos de ambigüedad en los que podríamos no saber si nos referimos al determinante o al pronombre.

Vino esta tarde

En esa oración, podemos querer decir:

1. alguien vino esta tarde 


2. que una chica (esta) fue un poco tardona y no llegó a tiempo


Era en estos casos cuando la RAE decía que si nos referíamos a 1. debía ir sin tilde  (vino esta tarde) y si nos referimos a 2. (vino ésta tarde) debería llevarla. Ahí sí debíamos usar la tilde porque se supone que es un ejemplo confuso, de ambigüedad. En otros casos en los que claramente supiéramos que estábamos usando el pronombre o el determinante no era necesario hacer distinción, por ejemplo: 

Esta es mi amiga (claramente se sabe que esta es un pronombre y no hay que ponerle tilde porque no genera confusión como el ejemplo anterior). 

Realmente, y aquí me la juego un poco, no era muy útil esta normativa porque resultaba complicado distinguir casos de ambigüedad, ya que, en ocasiones, la ambigüedad es eso: ambigua, y genera mucha confusión. A mí lo ambiguo en la vida me cautiva, pero tratándose de palabros... yo qué sé... quizá es que a mis alumnos les explotaba la cabeza con esto de los casos de ambigüedad o quizá porque tener la libertad de elegir si la pones o no es lo que genera el vértigo, eso, la libertad, el criterio...yo qué sé... 

Total, filosofías aparte,  ahora la RAE nada y guarda la ropa y dice textualmente que “se podrá” prescindir de la tilde incluso en casos de ambigüedad, lo que significa que ni en los casos de ambigüedad estás obligado a ponerla, por lo que si alguien no quiere darle muchas vueltas y no se la pone nunca... ¡estará a salvo! ¿qué os parece? 

Eso sí... lo que no se admite es ponerle la tilde cuando no existe posibilidad de confusión, así que, amigos y amigas, es liada ponérsela en un caso como: Esta es mi amiga. 

Espero haberme explicado bien porque es bien farragoso el tema. 

Por cierto, si os preguntáis por esto, eso o aquello (en el sentido más gramatical de esas palabras)
os diré que como siempre son pronombres (es decir, nunca pueden acompañar a un sustantivo y ser un determinante *esto chico [la estrellita en lingüística significa que algo no existe o no se puede decir]) no hay que distinguirlo de nada, por lo que siempre van sin tilde.


En el caso de solo adjetivo (estoy muy solo) y solo adverbio (no es solo un amigo) la recomendación de la RAE es exactamente la misma. Así que...la misma historia que ya os he contado... aunque a mí, no sé por qué, me cuesta más decidir en el caso de solo porque muchos ejemplos me parecen casos de ambigüedad... quizá me acoja al "se podrá" y pase para siempre jamás de la tilde. 


Y para quien haya aguantado hasta el final y quiera una ración de puntillitas filológicas os cuento unos últimos detalles en relación con esto:

  • La tilde diacrítica se usa para distinguir palabras iguales con distinto significado, una que es átona (no tiene acento prosódico, es decir, se pronuncia con menor intensidad, para entendernos) y otra que es tónica (tiene acento prosódico y se pronuncia con mayor intensidad). Por ejemplo, en el caso de (tónico) y mi (átona). Esto no se cumple en todos los casos, por ejemplo, no se distingue con la tilde diacrítica don (tratamiento de cortesía, átono) y don (sustantivo, tónico). Hay más ejemplos de esta anomalía en el uso de la tilde diacrítica. La RAE lo justifica porque dice que la llevan las que son de uso más frecuente y consolidadas por la tradición. Ahí lo llevas. 


  • Eso es lo que explica que cuando dos palabras son iguales, no significan lo mismo y las dos son tónicas, no lleven tilde diacrítica. Es el caso de pares como: fui/fui, di/di, sal/sal, vino/vino. Es curioso, siempre me maravilla el conocimiento innato del idioma que tenemos los hablantes. Mis alumnos, cuando les explicaba esto, preguntaban por qué no llevaban tilde justo estos casos que son los que da la RAE como ejemplo sin haber leído jamás la Ortografía. 


  • Esto me recuerda que muchas veces también me preguntaban que por qué ti no llevaba tilde como . Y el caso es que pasa lo mismo que con esto, eso y aquello que, al ser siempre pronombre, y no tener que distinguirse del determinante (tu casa no *ti casa) no como en la pareja mi/mí (mi casa/esto es para) no es necesario ponerle tilde diacrítica. 


Por cierto que la RAE cuando explica todo esto, también nos dice que “se elimina la recomendación” de ponerle tilde a la cuando va entre números, esto es, 2 o 3, ya que no era una tilde diacrítica con una justificación prosódica porque la conjunción o siempre es átona y las razones para esa tilde eran gráficas y “hoy nos se consideran suficientes”. ¿Por qué, me pregunto, querida RAE? ¿Porque se usan más los ordenadores y se distingue mejor o a qué te refieres con hoy?


Jarcha etimológica: para finalizar, tanta tónica y tanta átona, os cuento la etimología de la palabra tónica, la de beber, que hace un calor que te da una sed que para qué... Pues resulta que se llama así porque al contener quinina, tiene propiedades tónicas (energéticas, vigorizantes, por eso las palabras o sílabas tónicas se llaman así porque se pronuncian con más intensidad) digestivas, esto es: ayuda a hacer la digestión. 

Me ha sorprendido leer que esta bebida se inventó para tratar la malaria en las colonias inglesas. Y otra cosa he descubierto porque , os confieso, que a veces me tomo mi buen gin-tonic en algún garito y/o bareto y me fascina que se convierta en azul la copa con la luz negra, y esto es porque el sulfato de quinina tiene fluorescencia natural o eso pone en wikipedia... ¿me lo puede confirmar alguien que sepa de química?

Pues todo eso os cuento, espero no haberme extendido mucho…con el calor que hace…lo mismo luego por la noche me tomo un gin-tónicas que se me ha antojado, mira tú, pero cortito que es miércoles, oiga. 

Gracias por leerme, si habéis aguantado toda la parrafada y si os habéis ido a medias, también, aunque ya no leáis esto. 

domingo, 7 de julio de 2013

Rayuela y Lugares Comunes





En este domingo de actividad inusual os traigo una nueva sección en El Mondaletras: CINERATURA. En ella os quiero mostrar secuencias de películas en las que se habla de algún libro o de algún autor en concreto. Cuando pensé en esta sección, inmediatamente me vino a la cabeza esta secuencia de Lugares Comunes en la que el protagonista, Federico Luppi, habla de Rayuela (o quizá fue al revés y esta secuencia fue la que inspiró la sección...). En realidad, son solo unas cuantas frases las que le dedica, pero dice cosas esenciales de este libro, que es uno de mis favoritos. Lo que viene después no habla exactamente de Rayuela, pero creo que es una secuencia muy inspiradora. La primera vez que vi esta película aún no era profe, y ahora que la vuelvo a ver después de haberlo sido durante seis años, me doy cuenta de que lo que dice debería ser una obviedad que, lamentablemente, no lo es en nuestro sistema educativo.

Por cierto, que hace poco se han celebrado los 50 años de la publicación de Rayuela, pero de esto hablamos otro día, ahora prefiero que os quedéis disfrutando de este trocito de Lugares Comunes.


Si queréis que publique alguna secuencia en la que salga alguna referencia literaria, podéis mandármela a elmondaletras@gmail.com.