martes, 27 de septiembre de 2016

Servicio de atención al sistema



Hoy llamé al teléfono de Atención al Cliente de mi compañía teléfonica para quejarme porque me han timado. Esta compañía fue la primera que tuve en el año 99 y que luego cambió de nombre.  Me di de baja después de que me timaran en varias ocasiones, pero me volvieron a tentar con cantos de sirena a mí y a mi empresa... y volví. Esto es solo el principio de una espiral de cobros indebidos y de facturas incomprensibles cuya decodificación requiere un máster en finanzas. A esto se suma una grabación que no existe y que demuestra lo que yo “firmé”: “Existe, pero no la tenemos”. ¿Dónde existe? ¿en la dimensión de las grabaciones que no existen en esta dimensión?

Dicho lo cual, entro en una vorágine de llamadas, de dejar recados como cuando llamabas hace veinticinco años a una casa y dejaban el recado a tu colega para que te llamase cuando subiera del parque. Con la diferencia de que tu colega siempre te devolvía la llamada. Y así me encuentro todos los meses con pagos que no se corresponden con lo que acordé y hablando con innumerables personas. Todo esto, por supuesto, lleva mi rabia hasta terrenos inexplorados.


Y así llegamos hasta hoy, el día en el que he llegado al límite de mi paciencia y he vuelto a marcar ese teléfono de atención al cliente. No he podido más y he estallado, quizá no demasiado, pero para mí suficiente. La persona que me atendía al otro lado del teléfono ha sido amable, ha sabido calmarme, me ha explicado y, aunque he entendido que no hay nada que hacer, que seguramente nadie resuelva mis quejas y que seguirán cobrándome lo que les dé la gana, me ha reconfortado a pesar de mi tono chulesco y resentido. 

Cuando he colgado, me he sentido mal,  había caído en la trampa. Una gran empresa de telefonía, como los bancos, va rascando céntimos cual ave de rapiña a cada cliente y con muchos pocos hace un mucho. Entonces, contrata a otras personas por poco dinero y las personas a las que va robando poco a poco, que tampoco tienen mucho dinero, arremeten contra estas personas, que son la cara visible de la empresa.  Y así, el sistema se sostiene, porque no hay nada mejor que dividir a los que están en el mismo escalafón, no hay nada más productivo que odiar a tu vecino, a la persona del seguro que viene a ver una avería, a la persona que te atiende cuando llamas a tu operador telefónico. Realmente, es una jugada maestra. 

Ojalá la persona que me atendió hoy lea alguna vez esto y sepa que caí en la trampa y que volqué toda mi frustración por ser timada sobre ella. Y quién sabe si no estaremos volcando la frustración que nos provoca ser timados por la clase política sobre nuestras familias y nuestras amistades. Quién sabe. 

martes, 20 de septiembre de 2016

Controversia en Twitter. El SOLO ataca de nuevo.




Las decisiones de la RAE, en ocasiones, resultan ser más polémicas que las de nuestros amados políticos porque no olvidemos que, como ya dijo Antonio de Nebrija, "la lengua es compañera del imperio" y en el imperio de la lengua de cada cual hay preguntas que necesitan respuesta. 

De momento, con la captura, ya podéis saber que me he entregado a los brazos de Orange y de Apple. De ninguna de las dos cosas estoy orgullosa, pero la noche a veces hace extrañas compañías de cama...

Bueno, a lo que vamos. Ojalá aún fuera profesora de lengua porque hubiera llevado este ejemplo que os traigo hoy a clase y me hubiera servido para ilustrar el complicado binomio solo/sólo, esa pareja que es en la lingüística lo que Thelma y Louise al cine. En fin, el asunto llega por este tweet publicado por el diario El Español en el que se recoge la esencia de la noticia de un combatiente americano que se quedó a luchar él solo en una batalla en Afganistán. En este caso, el periódico en su red social lo titulaba así: "EEUU estudia dar la medalla de honor a un soldado que combatió solo en una batalla en Afganistán".  En resumen, se debatía sobre lo confuso del titular y lo erróneo o no que era que ya solo nunca llevase tilde. 

Antes de avanzar vamos a repasar brevemente lo que dice la RAE con respecto a solo/sólo. Lo conté en otro artículo, http://www.elmondaletras.com/2013/07/este-ese-aquelllevan-tilde-o-que-la-rae.html pero si no queréis leerlo ahora os dejo un resumen. Para quien ya sepa de qué hablo, podéis saltar el párrafo en negrita. 

Solo es un adjetivo en "Estoy solo en la vida, no tengo a nadie"

Solo es un adverbio en "Solo me quedan 20 euros para llegar a fin de mes"

Hace unos años el adjetivo solo nunca llevaba tilde diacrítica (en ese mismo artículo hablamos también de esta tilde) y el adverbio solo la llevaba en casos de ambigüedad, pero en la última revisión de la ortografía la RAE determinó que no era necesario poner esa tilde ni siquiera en esos casos. 

Aquí os pongo la fotografía de la Ortografía, que me gustan a mí las rimas. 



Y os preguntaréis ¿entonces? ¿cómo hacemos para distinguir en los casos de ambigüedad? La RAE recomienda evitarlos y utilizar sinónimos. 

Y volvemos a nuestro titular. En este caso el original es "but also fought on alone", por lo que claramente, y si se lee el contenido de la noticia, es evidente que se refiere a solo adjetivo. Cierto es que si solo tenemos el tweet podríamos haber entendido que sólamente combatió en una batalla en Afganistán (y que igual la batalla fue muy importante y por eso le darían la medalla), por lo que según aparece redactado nos podría llevar a confusión aunque no esté incumpliendo la norma, pero sí la recomendación. Es decir, podrían haber redactado de otro modo para evitar la ambigüedad: "a un soldado que combatió en solitario", por poner un ejemplo. 





Y con esto se resuelve el misterio del titular confuso en estos días de tweets y rosas. 
Más allá de todo esto... ¿qué pensáis de esta decisión de la RAE? Sobre todo yo me pregunto ¿por qué sigue generando tanta confusión? Ahí lo dejo, hermanos de la lengua. 

Para terminar os digo que solo veo tres posibles vías de actuación: la insurrección, la cautela de los sinónimos o el riesgo. No sé qué vía tomaréis. Yo, de momento, estoy pensándolo. 

martes, 13 de septiembre de 2016

¿Cómo se dice: clickar, clickear, clicar o cliquear?




PISCOLABIS LINGÜÍSTICOS es una sección nueva que inauguro y en la que os voy a contar muy brevemente curiosidades, errores en el uso del idioma y cualquier asunto lingüístico que se pueda transmitir en unas cuantas líneas.

No sé si usaréis con mucha frecuencia la palabra piscolabis (un pequeño tentempié), la verdad es que yo apenas la utilizo. Iván y yo estábamos buscando piso hace unos años y visitamos uno que nos encantó. El casero nos lo enseñó y, al mostrarnos la terraza, nos dijo que los fines de semana salían su mujer y él a tomar un piscolabis. Nos hizo mucha gracia porque no hay muchos hablantes que usen esa palabra. Es curioso cómo el uso de algunas palabras a veces se queda tan restringido.

(Anoto en mi cuaderno para hablar de la etimología de piscolabis en otra entrada.)

Hoy el piscolabis lingüístico que os traigo se refiere a si a la acción de pulsar el botón del ratón del ordenador la llamamos clicar o cliquear ¿o tal vez clikear o clickar?

Para resolver la duda, nos vamos al Diccionario Panhispánico de Dudas de la RAE y allí encontramos:

"Para designar la acción consistente en pulsar alguno de los botones del ratón, se emplea normalmente la locución hacer clic. Su uso está más extendido y es más recomendable que el de las formaciones recientes clicar y cliquear".

Así que, ya sabéis que ni una ni otra: la RAE nos recomienda hacer clic mejor que formar un nuevo verbo sobre la onomatopeya clic. Os cuento que una onomatopeya es una palabra que se forma por imitación de lo que nombra, es decir, que imita el sonido que hace lo que estamos nombrando. Por ejemplo, es el caso de los nombres de los sonidos que hacen los animales: piar, croar... En una onomatopeya el significante de la palabra y el significado coinciden... Que me meto en un bucle...lo dejo para otra entrada... Al final, el cuaderno va a tener más anotaciones que el blog.

Espero que os haya gustado y recordad que soy una humilde transmisora de lo que leo y asimilo, que solo sé que no sé nada y que espero vuestras aportaciones para seguir aprendiendo.

martes, 6 de septiembre de 2016

Una guía fácil para usar DE QUE/QUE (dequeísmo vs. queísmo)



Seguro que alguna vez habéis sentido el miedo de usar un de que porque ahora parece que siempre que se usa "suena mal", así que sistemáticamente hemos dejado de usarlo. Esto es lo que en lingüística llamamos una ultracorrección, es decir, corregirse en exceso y dejar de usar algo incluso cuando su uso es aceptado por la norma.

Por eso, para que seáis valientes y digáis sin pudor un de que bien alto y claro, os voy a contar un sencillo truco para saber cuándo se puede usar y cuándo no. No voy a profundizar demasiado para que no sea un artículo muy lioso, aunque si queréis podemos entrar en ello en otra ocasión. En este caso os quiero dar un par de herramientas muy sencillas.


Empecemos por el principio:


Algunos verbos rigen, es decir, exigen una preposición y no se pueden usar sin ella: acordarse de, empeñarse en, enamorarse de, conformarse con. Algunos se pueden usar sin preposición, pero entonces puede haber un cambio de significado como en acordar algo/acordarse de algo o un cambio en la construcción sintáctica.


Vamos a poner atención en los que rigen la preposición de, que son los que generan la confusión.


Si yo digo me acuerdo de algo, cuando ese algo sea expresado con una oración completa me acuerdo de que viniste aquel día, ese de no puede desaparecer y entonces sería correcto usarlo e incorrecto no hacerlo. En este caso, hay muchos hablantes que omiten el de porque creen que es incorrecto.


A veces, oímos pienso de que o te digo de que, sin embargo, en este caso sería incorrecto utilizar de, ya que esos verbos no rigen preposición, no son pensar de o decir de, son pensar y decir, sin preposición. Así que diríamos: pienso que o te digo que.


Por lo tanto, cuando tengáis dudas, haced estas sencillas comprobaciones que os cuento ahora. Imaginad que quiero saber si es correcto decir:


Creo de que vendrá 


1. Compruebo si el verbo rige preposición. En este caso el verbo es creer (no creer de) sin preposición, luego no tiene que aparecer por ningún sitio el de, no me lo tengo que "inventar".

2. Sustituyo que vendrá por algo y no tiene sentido si pongo de: Creo de algo (lo correcto es creo algo).

Conclusión: es incorrecto y hay que decir: Creo que vendrá.


Si decimos Creo de que vendrá, estaríamos siendo dequeístas, ya que hemos usado un de cuando no era necesario.


Veamos este otro ejemplo:


Me enteré que venías hoy


1. Compruebo si el verbo rige preposición. En este caso es enterarse de (no enterarse), así que rige de.

2. Sustituyo que venías hoy por algo y no tiene sentido: Me enteré algo. Esto no es correcto, habría que decir Me enteré de algo.


Conclusión: es incorrecto y hay que decir Me enteré de que venías hoy y usar el de. En este caso hemos sido queístas porque hemos dejado de usar un de cuando era necesario. 


Espero que os haya servido de ayuda esto que os cuento. En cualquier caso, podríamos profundizar más y hablar de verbos pronominales y de verbos que, en ocasiones, rigen preposición y en otras, no  o que, incluso, el uso depende de distintas zonas geográficas. En esto podemos entrar otro día con más calma. Lo anoto en mi cuaderno.

En cualquier caso, si tenéis dudas sobre los usos de las preposiciones con los verbos, podéis buscar esos verbos en el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE, que está online. Os dejo aquí el enlace:

http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd


Gracias por leerme y os espero en la siguiente entrada del blog.